sábado, 7 de marzo de 2009

Vuelos

No sé, me importa un pito que las mujeres

tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;

un cutis de durazno o de papel de lija.

Le doy una importancia igual a cero,

al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco

o con un aliento insecticida.

Soy perfectamente capaz de soportarles

una nariz que sacaría el primer premio

en una exposición de zanahorias;

¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,

bajo ningún pretexto, que no sepan volar…

Oliverio Girondo

BRUJA

Una bocanada de espíritus

me envuelve,

me busca,

y me encuentra en la media noche.

Vuelo a donde los sueños se guardan,

donde descansa tu cuerpo,

donde tu tiempo se detiene,

llego sigilosamente

y te robo

un instante

en tu espacio.

Ileana Cepeda

sábado, 28 de febrero de 2009

labios que hablan

-Miranda, creo que tus labios quieren descansar. Inmediatamente después los labios de Miranda responden con un tono más agudo que la voz de la misma Miranda –es que quiero quedarme con mi mami- y concluye ella, ya no sus labios –y dijeron los de arriba y los de abajo-.

Piel

Áspera, flácida, reseca, marcada, teñida, con dobleces, blanca, rosa, enrojecida, manchada, caliente, fría, ausente, distante, vacía, con historias.
Piel que marca los años de tu vida no me niegues la caricia ni el beso que te ruego en la caída del día Piel hermosa te inmortalizaré en las caricias del amanecer.

Mentiras piadosas.

-Mentir es un arte.
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Mi primera mentira fue “creo en dios padre todo…” a la edad de cinco años, no podía creer más que lo que ordenaban o decían mis padres, ellos me enviaron al catecismo y ahí me enseñaron los dogmas de fe, dijeron que existían divinidades que resolverían mis dudas existenciales que había un solo dios y que podía encargarse de todos los misterios. Después supe que dios eran tres, que tampoco estaba a discusión sino que le llamaban santísima trinidad.
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Mis padres mentían frente a otras personas, decían que mi hermano estaba muy bien en la escuela, que yo era muy inteligente, que los otros dos eran bien portados y nosotros aceptábamos los halagos.
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Los maestros nos enseñaban mentiras, me dijeron que había nueve planetas, que había tres estados de la materia, que la Unión Soviética era indivisible, que la perestroika era una marca de zapatos. Fui descubriendo paso a paso, discurso a discurso, semejanzas, señas que me hacían descubrirte mentiroso.
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Dicen los expertos que si te tocas la nariz estás diciendo una mentira, que si cuando estás en una conversación volteas a la derecha 45° también es una mentira aunque gradual, que si no miras a los ojos mientes, que si te balanceas, que si repites las mismas palabras, que si esto, que si lo otro.
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De tantas mentiras he aprendido a encontrarlas en los discursos, hasta las más escondidas, hasta las que tú te crees y me cuentas como verdad, todas. Sé que te ríes de mí, sé que te cuesta trabajo entenderme, sé que me tienes desconfianza, sé que me sigues, sé que me fiscalizas y quieres controlarme, sé que escondes el regalo que te di, sé que quieres callarme, sé quién me robó, sé que quieres hundirme, sé que te importo más de lo que crees. Y sin embargo siempre te sonreiré como me enseñó mi padre.
Ileana Cepeda

viernes, 13 de febrero de 2009

Mi Amor

El mes rojo. .
El motel está lleno, la mesa también, el cine no tiene butacas, no hay bancas en la plaza, no hay espacios y tú y yo recorremos las calles de ayer camino a la infancia. .
El mes rosa .
Alegría amarilla. Recuentas los dientes, los espacios y las canciones. Las añoranzas, los momentos y las risas. Ahora nos buscamos las voces y encontramos silencios, ensordecedores ausencias y lamentos de ayer. .
El mes romántico. .
Las flores que me gustan se llaman bugambilias y las flores del crespón. Las serenatas con canciones de desamor. Los chocolates más grandes, sin formas de corazón y sin vinos ni bombones. Los amigos sin regalos. Los crímenes de Max Aub. Las historias de malqueridas. Las rosas en los rosales, los dulces en las dulcerías, los regalos con sus mujeres, las corbatas con sus hombres, los poemas al teléfono, y tu aliento en mi cabeza. .
El mes de febrero .
La tradición obliga a amar más, el mes nos revienta las hormonas y seduce con la cadencia de su nombre, el hecho de pronunciarlo murmura sentimiento. Las serenatas resuenan, las flores abundan, los chocolates se derriten en las bocas y la entrepierna de los enamorados. El mes dejar ver que el amor existe a pesar de la pasión, nos muestra que el amor no condiciona, que el amor no se compra. La espera ha terminado, y todo vuelve a su lugar, cada uno en su espacio.
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Ileana Cepeda

lunes, 22 de diciembre de 2008

Cena de Navidad

Camina presurosa a la cocina y comienza preparando la cena delicadamente, se acerca de pronto la hora en que deberá estar lista, comienza por reunir los ingredientes la sal y el pescado eran los elementos principales, comienza lavando el pescado y observa como cae el agua del fregadero limpiándolo cada vez más, lo deja a un lado en un recipiente a que tome su jugo y pierda el exceso de agua. Toma la sal, un kilo y medio, y comienza amasando sintiendo los granos raspando sus manos y resecando su piel, toma el pescado y lo sazona con hierbas que corta de sus plantas aromáticas, algo de laurel, tomillo fresco, mejorana y comienzan a reunirse los aromas de las plantas y el pescado, lo envuelve poco a poco con la sal, una capa sobre otra y otra más, se esmera en que la sal no penetre las espesas escamas del pescado.
Él camina por la avenida con un ramo de flores entre manos. Viste traje oscuro, camisa azul y corbata estampada en colores similares, se detiene frente a una pared y copia el mensaje de acción poética en una tarjeta que guarda dentro de las flores. Sonríe pensando en ella, mientras acelera el paso.
La cena esta lista para cocinarse, el pescado está cubierto en sal, lo resana afanosamente. No permite que exista una sola ranura en la cubierta, lo mete al horno y mientras se encamina en busca del vino. Ella prefiere uno blanco de crianza, pero piensa que a él le gustaría más uno joven, entonces acerca la botella a la mesa que arregla a la perfección.
Él acompaña las flores con chocolates, prepara su boca con un buen aliento refrescándolo con mentas y se acerca a las puertas de su casa. Entra sin llamar porque quiere sorprenderla, camina hasta la cocina.
Ella sentada en la mesa ve como se consumen las velas esperando su llegada. Él encuentra un mensaje en la mesa que dice “tu cena esta en el refri”. Ella, se queda dormida entre los aromas que despide la cocina.
Ileana Cepeda

miércoles, 10 de diciembre de 2008

HASTA EL VIENTO TIENE MIEDO

El viento trae tu nombre en sus dobleces, me envuelve y grita en mi oído las palabras con las que te recuerdo. Mueve mis labios, los abre para que entres y respires en mí, entonces me calmo, me paralizo y tiemblo por ti.