Hay días en que mi cuerpo no me responde, mi quijada se intrinca y no bosteza al despertar, mi pie izquierdo toca el piso antes que el derecho y las muecas de mi cara revelan la inconformidad que existo. Tus manos entonces revelan la pretensión e inundan mi extravío.
Cómo hacer para amarte esos días, donde mi tarjeta no pasa en las compras, no me han pagado en la secundaria, se rompe mi falda y me dan ganas de alejarme como ermitaño a pensar y aliviarme.
Desgraciado carácter, incontrolable y vulnerable.